- ¿Cómo estás?.
- Ante esta pregunta se me abre la senda de que querrás saber,
¿Es solo retórica?.
¿De verdad quieres saberlo?.
¿De verdad quieres que te cuente como estoy y que miedos se guardan en mi interior?.
¿De verdad quieres que te aburra con mis victorias aunque estás no sean tuyas?.
¿O quieres que te diga que todo me va bien, para no tener que preguntarme nada más?.
¿O quieres que te diga que todo me va mal, para compadecerte de mí y sentirte que hay gente más desgraciada que tú?.
Para que quieres que te hable de mi, si no me vas a escuchar.
He aprendido que la mejor forma de hablar es con el silencio, quien quiera saber que recoja las piezas del puzzle y aprenda a comprender como es mi mente y mi fuerza, mis deseos y esperanzas, mis ansias y mis pasiones, pero si te lo doy yo, seguramente ni notarás el esfuerzo que me costo abrirme a ti y que vi en ti que te hacia tan especial.
No te reprocho tu pregunta, reprocho mi respuesta, reprocho abrirme a alguien para el que quizás sea solo una persona más, reprocho el miedo que siento de sentirme indefenso ante hablar de evidencias que para mi son realidad, el mundo no acaba en la oscuridad de un corazón, si no que empieza en la puerta de un mundo todavía por descubrir.
Pensarás que para que te estoy contando todo esto, con un estoy bien o estoy mal, hubiera sobrado, que ya tienes bastante con tu día a día, que las personas pasan, les hablas, les escuchas, o quizás no, que mas da, a veces con parecer que lo hacemos nos sobra, pero quería decirte que si de verdad quieres que te hable de mí, no tienes que preguntar, con solo mirar lo que mis gestos te dicen, escuchar y no oír, intenta entender y comprender, y si haces esto, te aseguro que ya no me volverás a pedir que te hable de mí, porque lo llevo haciendo desde que te mire a los ojos.
El día que necesite o quiera decírtelo, no tendrás ni que preguntar
¿Cómo estas?...................... Estoy bien, como siempre
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